martes, 1 de julio de 2014

Otros poemas para trabajar en clase

La venganza del cordero atado


Por Camilo Blajaquis


(Selección de poemas) 

Poemas candados

Yo vi belleza en cada paliza.
Y en cada requisa planeé mi futuro.
De los tiroteos quedó esta mirada.
De años con celda tengo tantas ganas.
De la calle un doctor, maestro y artista.
De las horas en visita, mis lecciones de dolor.
Como gira en madrugada, el ritmo de mi poesía.
El chamuyo con los pibes, hoy mi única alegría.
De la droga un turista, un simple consumidor.
Del hambre el resentimiento transformado en mi canción.
Verdugueadas de la yuta, como el sol de cada día.
De esos seres del juzgado, mi alimento de injusticia.
La lluvia sobre las chapas suena sobre mi conciencia.
Da razón a la esperanza,
que va escribiendo mi cuento.

La venganza del cordero atado

Esta noche hay luna llena,
tendría que ser remedio santo.
Pero acá abajo todo esta muy raro,
las miradas van bloqueadas, desteñidas, agitadas,
se ven espejos de todos lo colores,
en vanguardia los sabuesos, los hechizados, los malignos.
De repente me descuelgan seres que van cantando
melodías enchufadas a parlantes sin lenguaje penal.
Personajes que no dependen de siniestros signos
de oscuros síntomas, de opacas aspiraciones.
Cantan que ficciones son los planteos,
enseñan
¡que hundido estoy en un sueño irreal!
les grito:
¡cansado voy de comprar pinchados salvavidas
que flotan cuando no hay mar!
Un viento poseído, endemoniado por la vida
sale a la caza

de la luna llena.


Diagnóstico de esperanza

("Hay un denominador común, que pondremos con mayúscula y que sirve de base de análisis para todos los que piensan en los fenómenos sociales: CANSANCIO DE ESTAR OPRIMIDO".) COMANDANTE ERNESTO CHE GUEVARA

Estoy vivo pero ya me asesinaron
yo ahora vivo con los muertos, con aquellos
olvidados, que encima son los dueños
del mundo y la verdad.
Los chorros y los locos, los drogados
y borrachos, ellos fabrican mi realidad
ellos poseen la fórmula de ser feliz.
A la suerte le pido que me deje
salir de esta tumba que ya no quedan
lágrimas que derramar,
todos mis llantos ya tuvieron su momento.
Seguramente deben quedar todavía
muchos golpes, eso no importa
tengo guardadas más de mil cicatrices.
Vivo con un cáncer de angustia
pero todavía sueño un futuro
que ni sé si será mejor.
En mi corta vida tuve más
engomes que orgasmos
todavía no se qué espero
pero espero algo que viene, lento pero viene.

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